Origen Infantil de la Sexualidad Adulta desde un Enfoque Psicodinámico (I)

Un estudio del Dr. D. Pedro F. Villamarzo sobre la importancia de un adecuado tratamiento de la sexualidad infantil en cada una de sus fases evolutivas.

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sexualidad infantil

Esta obra del Dr. Pedro F. Villamarzo comienza con toda una evidente,  clara y rotunda declaración de intenciones, perseguir el funcionamiento de las influencias que rigen el proceso evolutivo de la sexualidad infantil.

Como Freud muy bien declaró sobre las intenciones de su obra “Tres ensayos para una teoría sexual” “Nuestro interés se dirigirá hacia la vida sexual de los niños y perseguiremos en ellos el funcionamiento de las influencias que rigen el proceso evolutivo de la sexualidad infantil hasta su desembocadura en la perversión, en la neurosis o en la vida sexual normal”

La publicación primera vez de “Tres ensayos para una teoría sexual” en 1905, representó un verdadero escándalo, una auténtica “revolución psicoanalítica”. Freud rompe con toda una serie de planteamientos admitidos hasta él por la psicología clásica. Una de las mayores aportaciones de Freud es el descubrimiento de la sexualidad en la edad infantil.

El concepto de sexualidad humana, hasta Freud, se apoyaba en dos postulados fundamentales:

  1. La concepción asexuada de la edad infantil. Antes de Freud la sexualidad no existía en la infancia. Era una pulsión que sólo aparecía en el período de la pubertad. El niño era asexuado. La evidencia de gestos, palabras, fantasías o actitudes sospechosas sexuales eran consideradas patológicas.
  2. Reducción del concepto de sexualidad al de genitalidad. Antes de Freud, sobre todo en la cultura judeo-cristiana ambos eran términos sinónimos. Todo lo que no estuviera encaminado a la unión propia del coito y a la procreación, no merecía el nombre de sexualidad. Todo lo demás era considerado anormal y perverso.

“También el hombre normal puede sustituir durante largo tiempo el fin sexual normal por una de estas perversiones o practicarla simultáneamente”

Con respecto a estos dos postulados, lo que Freud propone es derrumbar esas murallas. Como síntesis de sus planteamientos podemos destacar cinco conclusiones novedosas y revolucionarias:

  1. Existencia generalizada de la sexualidad infantil. Desde el momento del nacimiento, los niños vienen dotados de una tendencia o de una pulsión sexual que va a pasar por diversas etapas.

“El recién nacido trae consigo al mundo impulsos sexuales en germen, que, después de un período de desarrollo, van sucumbiendo a una represión progresiva” Esta sexualidad infantil es esencialmente de naturaleza perversa. Entendiendo por “perversa” toda manifestación sexual que no va encaminada al coito.

  1. Esta sexualidad infantil está en la base de toda sexualidad adulta. Lo que vaya a ser en el futuro la sexualidad de una persona cronológicamente adulta, va a venir marcado por la forma en que haya vivido su sexualidad en el período de la infancia.
  2. Carácter prototípico de la actitud sexual. La actitud que adopten tanto el niño como el adulto frente al problema sexual será el prototipo de la actitud general que adoptará posteriormente el individuo en todas las dimensiones de su vida.
  3. Unicidad energética de la pulsión sexual. La sexualidad en todas sus manifestaciones, arranca de una misma y única energía: la pulsión sexual o libido. La sexualidad es una, pero se expresa de múltiples formas y pasa por etapas y fases muy diversas.

“La conducta sexual de una persona constituye el prototipo de todas sus demás reacciones”

sexualidad

En cuanto a la importancia del tratamiento adecuado de la sexualidad infantil es importante proyectar dos niveles perspectivas: respecto al niño y respecto al adulto.

Respecto al niño, en primer lugar, si no puede vivir de una forma mínimamente satisfactoria su sexualidad, no tendrá tampoco posibilidades de vivir satisfactoriamente su propio cuerpo. Es importante que el niño viva su cuerpo como algo bueno. Otro aspecto es la posibilidad de poder vivir satisfactoriamente cada una de las etapas (oral, anal y genital o edípica)

Respecto al adulto, su propia vivencia de la sexualidad y el desarrollo en su infancia van a marcar de forma definitiva su vida futura. La actitud a adoptar frente a la sexualidad por parte del adulto, en sus tres formas posibles (normal, inmadura y patológica) va a venir dada por esta vivencia infantil. Así mismo, toda actividad sexual o tendencia sexual no genital, incluida la inversión, no es de por sí patológica, ni en el niño ni en el adulto, en todo caso es simplemente inmadura o perversa.

Haciendo un punto y aparte, entraré a mencionar los dos elementos más importantes del método analítico freudiano: La “ley de la libre asociación” y el factor terapéutico de la “regresión”.

Mediante la ley o regla fundamental de la libre asociación se pretende llevar al analizado a un estado casi oniroide. De este modo se produce la gradual flexibilización de sus controles conscientes y es posible recuperar toda una serie de contenidos psíquicos de su mundo interno que habitualmente permanecen alejados del plano de la conciencia. En la fase regresiva los pacientes nos ofrecen toda una serie de idénticas experiencias traumáticas y vivencias conflictivas infantiles.

Dos son las vías clínicas de acceso al conocimiento psicodinámico de la infancia: a través del tratamiento de adultos y mediante el tratamiento directo de niños (Psicoanálisis infantil)

En cuanto a la experiencia analítica del adulto, viene marcada por una mayor riqueza y lucidez introspectiva de este; los inconvenientes provienen de la dificultad de deslindar los hechos traumáticos realmente acaecidos de los fantasmáticamente distorsionados.

Aún esto, Freud se plantea explícitamente la duda epistemológica de cuál de  las dos posibles vías presenta mayores ventajas de riqueza. Su respuesta resulta ser sumamente matizada: ambas vías tienen sus ventajas y sus inconvenientes. “Mi exposición se referirá, pues, tan sólo a una neurosis infantil analizada no durante su curso, sino quince años después, circunstancia que tiene sus ventajas y sus inconvenientes”

El análisis infantil llevado a cabo en el sujeto neurótico infantil parecerá, desde luego, más digno de confianza, pero no puede ser muy rico en contenido.

El éxito obtenido por Freud en el análisis del caso “Juanito” en la obra “Análisis de la fobia de un niño de cinco años” mostró que el psicoanálisis podía ser aplicado a los niños pequeños, y, lo que es más importante aún, se pudo demostrar ampliamente por medio del contacto directo con el niño la discutida existencia de aquellas tendencias instintivas infantiles que Freud había descubierto en el adulto.

Por D. Pablo Garnelo Fernández. M-24882

 

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Bibliografía:

FERENCZI, S.: El homoerotismo: nosología de la homosexualidad masculina (1911-1914), trad. esp., ed. Espasa Calpe, Madrid, 1981, vol. 2, pp. 149-162.

FERENCZI, S.: Análisis de niños con los adultos (1931), trad. esp., ed. Espasa Calpe, Madrid, 1981, vol. 4, pp. 109-124.

FREUD, S.: Tres ensayos para una teoría sexual (1905), trad. esp., en: Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 1976, vol. 2, pp. 1.169-1.237.

FREUD, S.: Historia de una neurosis infantil (1914-1918), trad. esp., en Obras Completas, ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 1976, vol. 2, pp. 1.941-2.009.

ROBERT, M.: La revolución psicoanalítica (1964), trad. esp., ed. F.C.E., México, 1966.

VILLAMARZO, P. F.: Origen infantil de la sexualidad adulta, Amarú Ediciones, Salamanca, 1999.