Preguntas frecuentes

La psicología es la ciencia que tiene por objeto el estudio de la conducta, el porqué y el cómo del comportamiento humano. En la actualidad nos encontramos con una gran variedad de psicologías, desde aquellas que acentúan el esquema estímulo-respuesta donde lo importante es la conducta como expresión de la vida total del hombre; o bien las que se centran en comprender la vida en su totalidad desde una raíz filosófica. Esta variedad de psicologías es inevitable en un mundo en el que existe pluralismo ideológico.

Nuestra ciencia se aplica a multitud de campos profesionales, ofreciendo instrumentos que resultan útiles para el auto-conocimiento de uno mismo como de los demás.

Algunos ejemplos de aplicación:

 Área industrial: Selección de personal adecuado, planificación de un contexto laboral para lograr mayor productividad, estudios de mercado en función de las necesidades psicológicas.

Área escolar: psicologia pedagógica, metodologia de enseñanza, contextos ambientales que favorezcan el rendimiento, etc.

Área clínica: diagnósticos específicos, pruebas cognitivas, tratamiento de enfermedades que tengan componentes psicológicos, psicoterapias, etc.

No necesariamente debemos tener plena certeza y convicción de haber alcanzado ese límite que sirve de indicador para empujarnos elegir el acudir a la ayuda psicológica. No existen parámetros universales que nos indiquen cuándo debemos solicitar ayuda psicológica. Sin embargo, esta inseguridad a la hora de tomar la decisión, en numerosas ocasiones es un claro indicador de que acudir a la ayuda psicológica puede resultar beneficioso para tu salud mental y tu calidad de vida. Existen indicadores que nos pueden orientar a la hora de tomar la decisión. Aquí te dejamos algunos, por si pudieran ayudarte a tomar la decisión:

  • Cuando no puedes dejar de hacer algo que genera consecuencias negativas a nosotros mismos, o a terceros.
  • Cuando evitas tomar decisiones relevantes o hacer determinadas cosas por un miedo irracional a padecer consecuencias perjudiciales, o cuando no encuentra solución ante cualquier situación de ámbitos personales, sociales o laborales.
  • Si notas que tu estado de ánimo se mantiene decaído durante largos periodos de tiempo, o por el contrario tienes la urgencia de superar algo que te genera gran un malestar.
  • Al apreciar que existen asociaciones entre determinadas situaciones o relaciones de tu día a día con un estado de ánimo negativo
  • Cuando padeces síntomas físicos perjudiciales de manera repetitiva ante determinadas situaciones, que generan estados de preocupación y ansiedad.

  En las psicoterapias no existe problema en valorar el momento adecuado para interrumpir el tratamiento, ya que el contacto entre paciente y terapeuta es constante.

 Son muchos los factores de los que depende la duración de un tratamiento, como el tiempo entre fases del proceso, la gravedad del problema o el grado de implicación del paciente.

  No obstante, y a modo orientativo, las terapias suelen espaciarse semanalmente o quincenalmente al inicio, disminuyendo la frecuencia entre consultas de manera progresiva, según evolución en el tratamiento.

Desde un posicionamiento científico, la psiquiatría es una rama de la medicina cuya investigación es clínica, mientras que la psicología es una disciplina procedente de las ciencias antropológicas, cuyo enfoque es más experimental y tiene las mismas relaciones con la psiquiatría que la fisiología o la fisiopatología, por ejemplo.

Cabe aclarar que la psicología clínica y sanitaria centra su campo de aplicación en la identificación, medición y modificación de los aspectos psicológicos del individuo.

En muchas ocasiones, ya sea en ámbitos familiares o de pareja, se dan situaciones donde hay una o varias personas generadoras de conductas problemáticas, incapaces de reconocer efectos secundarios en terceras personas. Mucho menos en ellas mismas.

Lo idóneo no es tratar de convencer ni intentar manipular a la otra persona, si no respetar su punto de vista y efectuar un acercamiento mediante otras estrategias.

En la gran mayoría de situaciones, sean conflictivas o no, que afectan a varias personas de un mismo grupo social, encontramos patrones de conducta individuales capaces de lograr un efecto en las conductas de otras personas. Es decir, mediante la modificación de nuestra propia conducta, podemos generar cambios en conductas ajenas.

Por ello, es conveniente tratar estos casos en consulta. Si la tercera persona no accede a venir a terapia, nosotros mismos podemos comenzar a trabajar cómo lograr cambios mediante la modificación de nuestra conducta y de nuestra planificación estratégica.